Entrevista #01 Iñaki Gabilondo, la intrahistoria

Entrevistar a uno de los mejores entrevistadores con los que contamos en nuestro país. Esa era la misión que nos propusimos ocho jóvenes para cerrar de la mejor forma posible nuestro segundo año de carrera del Doble Grado en Periodismo y Economía en la Universidad Rey Juan Carlos.

Se juntaba todo. En la asignatura Historia del Periodismo se nos pidió como última práctica una entrevista a un periodista veterano, mayor de 50 años, y para Vicalvaradas, mi programa en Radio URJC buscábamos una buena guinda para la segunda temporada.

Ni cortos ni perezosos, no nos dejamos pasar el tiempo. Desde el primer día marcamos nuestro objetivo si bien teníamos plan B en el caso de que se nos torciera el original. De hecho, como curiosidad decir que se llegó a realizar otra entrevista a una periodista veterana de otra radio nacional pero no seré yo quien desvele de quién se trataba.

Aún a riesgo de que mis compañeros tal vez lo consideren desvelar nuestra armas, me gustaría compartir la experiencia de contactar con Iñaki. En realidad fue muy fácil: hay que llamar a la puerta correcta. A veces lo más sencillo es lo más efectivo y es una de las grandes enseñanzas que me llevo este año que, desde luego, no viene en los apuntes de ninguna materia.

Por mucho que el chascarrillo sea que todo el mundo lo ha intentado y no ha sido posible, siempre merece la pena intentarlo. Por otra parte, una vez que sabemos dónde llamar fue fundamental dejar muy claro quiénes éramos y qué era lo que estábamos buscando. Claro está que también hay que añadir un punto de insistencia pero, sobre todo, de previsión. Si no hubiésemos empezado a trabajar en el tema desde el principio hemos comprobado que los plazos se hubieran precipitado y hubiese sido completamente imposible.

De todas formas, debo confesar que por un momento perdimos las esperanzas y es por ello que llevamos adelante el plan B. Pero un jueves volviendo de la universidad a casa en el metro escuchando Cadena SER, precisamente sobre la problemática de la Cañada Real que se alcanza a divisar desde el tren, recibo una llamada. Era justamente la SER. Nos concedían la entrevista.

Varias semanas después, el martes 6 de mayo del 2014 nos plantamos Marta, Carmen y yo en las míticas instalaciones de la emisora en Gran Vía 14. Los días anteriores no fueron fáciles, las posibles preguntas se agolpaban en un documento compartido. Para evitar caer en el típico error de preguntar lo mismo echamos mano de documentación y analizamos no una, ni dos, ni tres, sino hasta cuatro entrevistas bastante extensas. Por otra parte, una compañera había leído alguno de sus libros más relevantes.

Tampoco era una mañana precisamente tranquila en la SER. Tenía que ser ese día porque Iñaki había estado de viaje e iba a volver a estarlo en breve. Estábamos en plena campaña electoral por las Europeas y entrevistaban a Elena Valenciano, número uno en las listas del PSOE, entrevista que trascendió por sus declaraciones acerca de sus ídolos (Jesucristo, Che Guevara y Felipe González). También fue uno de esos días con buenos datos del paro, fecha propicia para algo lamentablemente poco frecuente: el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en Moncloa se citó con Pepa Bueno que llevó a cabo una gran entrevista.

Una vez metidos en el ajo la verdad que todo fue rodado. Nos excedimos unos 10 minutos más sobre los 30 previstos pero tuvimos un par de interrupciones sin importancia. El resultado muy satisfactorio: la falta de tiempo nos hizo tener que agrupar varias preguntas pero al final no pudimos acabar más contentos. De alguna forma pudimos hacer un breve recorrido por su trayectoria destacando momentos clave de su carrera y, en paralelo, hacíamos la analogía para conocer su diagnóstico del medio en la actualidad.

Al acabar nos hicimos la foto de rigor, nos firmó el libro que llevamos y nos despedimos. A continuación su secretaria nos regaló algo de incalculable valor para nosotros: un tour por Prisa Radio. Digo bien, Prisa Radio, no solamente pudimos pasarnos por el control del estudio central de Cadena SER sino que también observamos las redacciones y estudios de Los 40, M80, Cadena Dial, Máxima FM y Radiolé.

Un día inolvidable: pasar por Gran Vía 14, entrevistar a Iñaki Gabilondo, cruzarte por el pasillo con Pepa Bueno tras entrevistar a Mariano Rajoy, ver a Jesús Gallego en la redacción minutos antes de entrar en directo o bajar en el ascensor con Jaime Cantizano tras terminar su matinal Atrévete en Cadena Dial no tiene precio.

iñaki

Estas son algunas de las preguntas:

Iñaki Gabilondo, cincuenta años de periodismo. ¿Cómo se encuentra?

Bien. Sorprendido con la cantidad de cosas que tengo que hacer, porque creía que iba a vivir mucho más tranquilo. Pero tengo una actividad tremenda, ¡desenfrenada!

Por sus micrófonos han pasado muchas personas anónimas, personalidades, noticias, historias… ¿Con qué se queda? ¿Qué le ha enseñado el periodismo?

El periodismo me ha enseñado todo lo que sé. He pasado toda mi vida viendo cómo cambian las cosas, el día a día, viendo cómo se iban transformando las realidades y viendo a las personas que protagonizaban los cambios de esas realidades. En cincuenta años he visto tantas cosas que han cambiado en este país, que me resulta muy difícil resumir. He tenido la ocasión de hablar con toda la gente significativa de este país y también con gente corriente y moliente. Yo creo que me ha dado la oportunidad de asistir como un privilegiado, desde un balcón formidable, desde una posición muy buena, al espectáculo del cambio del día a día. Y encima que en este país en estos años ha sido tan tremendo.

Si no hubiera sido periodista, ¿qué profesión habría elegido?

Yo hubiera sido director de orquesta. De hecho, el otro día me hicieron una fotografía para una campaña en la que cogen a gente conocida y les colocan más o menos en el lugar de sus sueños. Me pusieron un chaqué y estuve en el Teatro Real dirigiendo para un fotógrafo americano. Es lo que más me hubiera gustado ser. Algunos decían que dirigir un programa grande como Hoy por hoy en el fondo también tiene un poco de director de orquesta.

¿El periodismo ha evolucionado mucho? ¿Estamos hoy en día en el máximo de nuestra libertad o estamos sufriendo retrocesos?

El cambio más significativo yo suelo decir que es ese, porque ha habido muchos más. Porque en todos estos años ha cambiado el país de manera absoluta, el periodismo y todo lo que ha pasado dentro del país. Pero no ha habido nada tan significativo como fue la llegada de la libertad y la democracia, que para este oficio es fundamental. Y en el capítulo de libertad, yo creo que ahora mismo se vive en un país en el que existe una absoluta libertad, no existe ningún problema. Existen presiones que la sociedad ejerce sobre los que tienen algún poder de comunicación y los que tenemos algún poder de comunicación, pero los que tenemos también un cierto nombre nos defendemos muy bien, porque a nosotros nadie se atreve verdaderamente a presionarnos, como se suele decir. […] La presión la padecen más los jóvenes redactores, los que no tienen las posibilidades que tenemos nosotros, los que viven en pequeñas ciudades donde la influencia de la publicidad y la política es muy directa sobre esa redacción; entonces ahí sí que se vive con gran dureza.

La tecnología desde luego, se ve marcada por el avance totalmente, ¿cree que usted salió preparado de la facultad? Y por otra parte, ¿cree que los nuevos periodistas salen preparados de la facultad?

Nadie sale preparado de la facultad ni de nada para sobrevivir los cuarenta años de vida subsiguientes. ¿Cómo va a saber nadie qué vas a necesitar tú dentro de 27 años? ¿Cómo va a ser el mundo dentro de 27 años y qué se necesitará para poder sobrevivir en ese mundo? La facultad le da a uno herramientas para amueblar su cerebro, su corazón y su cabeza. Y con eso va a ir uno viajando toda la aventura de su vida y atravesando todas las selvas que se van a aparecer por delante. […] Entonces se trata de estar preparado para el combate, no de estar totalmente nutrido de todos los elementos que te van a resolver las cosas. Por eso es muy importante que uno sepa que es una tarea que tiene que hacer él. Como le digo siempre a la gente joven, el día que uno se hace mayor es el día que uno busca en Internet cosas para su conocimiento porque se da cuenta de que no las sabe aunque no tenga un examen al día siguiente.

El periodismo tiene que estar más cerca del ciudadano que la política. Usted es un claro ejemplo de ello ya que ha llevado a cabo formatos de gran prestigio como “En Familia” que usted salía de la redacción e iba a conocer de primera mano la situación de muchas personas. ¿Cree que el periodismo sigue estando cercano a la población?

Creo que es el camino seguro. Sí que lo estábamos pero se ha alejado un poco, sobre todo el periodismo político. Es el que se ha ido con los políticos a ese lugar extraño donde viven. El futuro del periodismo está rumbo al hombre, ahí está toda la realidad y toda la verdad y en la medida que uno se acerque a ello es cuando las cosas funcionan muchísimo mejor. La radio siempre ha mantenido muy cerca la conexión con la gente, los periódicos se han alejado más. Ahora que se le acusa a la política de haberse ido al quinto pino y al periodismo de haberse ido al quinto pino con la política, la única solución de la política y del periodismo es de regresar y acordarse de que los periodistas están al servicio de los ciudadanos. No sólo al servicio, manejan un derecho de los ciudadanos. Este es un asunto que parece que la gente se le olvida pero los periodistas no somos señores que una buena mañana, al terminar la carrera, se nos otorga un derecho más, somos administradores de un derecho ajeno. La sociedad tiene derecho a la información y nosotros somos los administradores de ese derecho. […] Yo creo que el periodismo se salvará, se está salvando, en medida que esté cerca de la gente.

Como dice usted en El fin de una época, es un fin de época pero al final no lo es tanto, porque tiene que permanecer la confianza en el periodista.

La gente dice “nada va a ser igual”. Sí. Salvo el ritmo del corazón. […] Hay elementos, en cierto sentido, constantes. Y los elementos constantes, en este oficio en el que la fiabilidad va a ser fundamental, van a ser la decencia que la gente detecta. La gente puede estar de acuerdo contigo o no, pero detecta dónde hay decencia y donde no la hay; y el otro elemento que se valora es la preparación. Si uno tiene preparación, decencia y criterio puede adentrarse perfectamente bien porque van a irse abriendo vías por todos los sitios, aunque ahora sólo veamos cómo se van tapiando las vías de los mundos que hemos conocido. Eso nos pone verdaderamente muy nerviosos.

Para finalizar, aunque su libro El fin de una época se titule así, usted sostiene que los verdaderos baluartes del periodismo, la esencia, nunca se va a acabar, y que el periodismo no se va a extinguir. ¿Qué consejo nos darías a nosotros?

Como efectivamente hay valores que son eternos, porque el periodista vive de su credibilidad y la gente te cree en función de cosas que yo digo que es decencia, tiempo y preparación; os aconsejo que os hagáis con las riendas de vuestra vida. Ese es el consejo que yo le he dado a mis hijos. Yo me tengo que preparar, y como eso no lo sé, lo tengo que saber. Y como yo sé que esto no lo entiendo, lo tengo que entender aunque no tenga mañana examen. Y como esto me falta, lo tengo que tener. Y tengo que entender mejor a la gente, para lo cual voy a conocer mejor a la gente, y en una ciudad como Madrid hay muchos sitios: hay audiencias públicas, hay hospitales en los que se puede entrar, campamentos gitanos a los que se puede ir y mercados que no están en tu barrio. Se puede conocer mejor el mundo, la gente. Se puede leer. Mucho. Se puede viajar, se pueden hacer muchas cosas con a actitud de quien intenta llenarse de conocimientos sobre los otros y sobre nosotros. Y con eso y con mucha confianza, ¡a correr! Ése es el consejo que yo daría. […] Desesperanzarse por la coyuntura es un poco absurdo. Desde luego, prepararse: con lo que te dicen que tienes que aprender y con lo que tú sabes que tienes que aprender. Y con el conocimiento de los demás, que es muy importante: hay muchos más mundos que el nuestro.

La entrevista íntegra está en este enlace y la grabación la publicamos y comentamos en Vicalvaradas.

Crédito Imagen: Nines Rodriguez 
muchas gracias a mis compañeros Marta, Carmen, Laura, Danis, Carlos y Álberto 

 

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